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Son productos aprobados para su uso según el
Código
Alimentario Nacional.
Su alta concentración permiten obtener óptimos
resultados en bajas dosis, que varían entre 0,5 y 1,5 por 1000, en
función de la
intensidad del sabor deseado. Algunas de las aplicaciones son:
Golosinas, helados, jugos, gaseosas, bebidas con y sin alcohol, galletitas,
leches saborizadas, yogurt, pan dulce, budines, gelatinas,
alfajores entre otras. |